Debo decir ante todo que el festival me pareció extremadamente bueno. Los grupos que actuaban habían sido muy bien escogidos por la organización y el recinto fue extremadamente cómodo para moverse de escenario a escenario. Alabo la zona de restauración y el mini chill-out. Realmente un festival muy bien montado (no como otras putas mierdas a las que no nombraré).
Pues el caso amigos míos es que mi gran Ángel Rosique resulta que era fotógrafo oficial del evento y al menos pude verlo en acción. Con su gorrica de güiri, sus pantalones cortos, su barba y sus canas sin olvidarnos de su camisa Hawaiana. Sus cámaras de 200 kilos al cuello y hala, a fotografiar...
Estuvimos con su mujer Elena y su prima que se perdía de vez en cuando. El concierto fue realmente divertido. Pero claro, para empezar ya es fácil hacerlo si el 100% de tu repertorio son números uno. La gente no paraba de saltar y corear al artista que se metió al público en el bolsillo con su perfecto español.
Alegre, saltarín, infantil... son calificativos que le hacen justicia porque es lo que transmite. Sus falsetes suenan mejor en directo que grabados porque lo miras y no te puedes creer que ese sonido salga de su boca; automáticamente te sonríes.
Y para colmo, va Ángel y me manda unas fotos en exclusiva para mi y sólo para mi (chincha rabiña, Rock de Luxe!), qué mas se puede pedir???

